Kicillof se niega a flexibilizar el sistema y justifica la decisión en el mal estado de las calles.

El gobierno de Axel Kicillof rechazó la posibilidad de extender la vigencia de la Verificación Técnica Vehicular (VTV) a dos años, manteniendo la obligatoriedad anual para los autos con más de cinco años de antigüedad. La justificación oficial es que el deterioro de las calles acelera el desgaste de los vehículos, pero la medida refuerza la sospecha de que la VTV se ha convertido en un negocio multimillonario con altos costos para los conductores bonaerenses.
Más controles y ninguna solución para el mal estado de las rutas
En lugar de ofrecer alternativas o mejorar la infraestructura vial, la Provincia anunció nuevas medidas para combatir las obleas falsas y evalúa cambiar el criterio de la primera verificación, basándolo en los kilómetros recorridos en lugar del tiempo transcurrido desde la fabricación del vehículo. Sin embargo, el problema de fondo sigue sin resolverse: las calles y rutas provinciales están en condiciones deplorables, obligando a los automovilistas a reparar sus vehículos constantemente.
¿Seguridad vial o recaudación encubierta?
La VTV se presenta como un mecanismo para garantizar la seguridad vial, pero en la práctica se ha convertido en una carga económica obligatoria, con tarifas cada vez más altas y sin mejoras visibles en el tránsito o en la infraestructura vial. Mientras tanto, la falta de inversiones en calles y rutas sigue generando accidentes y daños mecánicos en los vehículos, pero la Provincia prefiere mantener el curro de la VTV antes que solucionar el problema de fondo.
Con este rechazo, Kicillof deja en claro su postura: los bonaerenses deberán seguir pagando año tras año por un trámite obligatorio que, lejos de ser una solución, se ha convertido en un impuesto encubierto disfrazado de control vehicular.












