La medida fue sancionada con amplio respaldo y refleja la fragmentación política en el Congreso.

El Senado aprobó y convirtió en ley la suspensión de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), en una votación que evidenció la fragmentación dentro de los partidos y fuerzas políticas con representación legislativa. La iniciativa ya había generado divisiones cuando fue debatida en la Cámara de Diputados.
La ley fue sancionada con 43 votos afirmativos, 20 en contra y 6 abstenciones, superando el piso de 37 apoyos exigido por la Constitución para reformas electorales. Además del oficialismo, el respaldo provino de la UCR, senadores kirchneristas alineados con gobernadores provinciales, el PRO y fuerzas provinciales aliadas al Gobierno.












